INFORME FAO 2009

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Análisis de la Alimentación y la Agricultura Mundiales

Parte II (Extractos)
CONCLUSIONES
La rápida sucesión de dos grandes crisis, la crisis alimentaria mundial y la crisis financiera y la recesión económica subsiguientes, ha tenido los peores efectos sobre la seguridad alimentaria mundial de los últimos decenios.

Las dos crisis dieron lugar a un drástico incremento del número de personas que sufren hambre y subnutrición crónica en el mundo y a la inversión de la tendencia, previamente a la baja, de la proporción de la población mundial sin acceso a una cantidad suficiente de alimentos para llevar una vida saludable y activa.

La crisis financiera, al igual que la consiguiente contracción económica, se originó lejos del sector agrícola y de los países en desarrollo, donde se están registrando sus efectos más devastadores en los segmentos más pobres de la población.

Cuando los ingresos vuelvan a aumentar en los países en desarrollo se constatará el incremento de la demanda de productos agrícolas. El aumento de los precios reales de la energía afectará a la producción agroalimentaria, a causa de los costos de los insumos y el transporte y a causa del aumento de la demanda de productos agrícolas como materia prima para la producción de biocombustible.

A ellos puede añadirse la preocupación acerca de la disminución del crecimiento de la productividad agrícola, mientras que la experiencia de la crisis alimentaria de 2006-08 ha mostrado que varias respuestas normativas dirigidas a proteger a la población nacional podrían haber incrementado los problemas en el ámbito internacional y desestabilizado los mercados.

En la situación actual de graves dificultades y futuros riesgos e incertidumbres, se requieren esfuerzos en al menos cuatro direcciones.

  • Es necesario abordar los efectos inmediatos de la crisis mediante redes de seguridad y programas sociales adecuados que protejan a la población pobre y que sufre de inseguridad alimentaria.
  • También es necesario incrementar las inversiones en agricultura con el doble fin de estimular el incremento sostenible de la productividad con vistas a aumentar la oferta y explotar el potencial de la agricultura en la contribución al desarrollo económico y la reducción de la pobreza en los PMA. En este sentido, los precios altos también constituyen una oportunidad para los productores agrícolas e implican una mayor rentabilidad de las inversiones, públicas y privadas, en el sector agrícola. El hecho de que el hambre estuviese aumentando incluso antes de las crisis alimentaria y económica sugiere que las soluciones técnicas son insuficientes.
  • Para superar el hambre, la población que sufre de inseguridad alimentaria necesita tener control sobre los recursos, acceso a oportunidades y una mejor gobernanza en los ámbitos local, nacional e internacional basada en los principios del derecho a la alimentación.
  • Finalmente, es necesario reforzar el sistema comercial internacional con vistas a evitar que las medidas puestas en práctica para proteger a la población nacional desestabilicen los mercados internacionales y penalicen a otros países.
Estos amplios ámbitos de acción están hoy ampliamente reconocidos y se respaldan a nivel internacional. Si se puede señalar un único aspecto positivo de la grave crisis actual es, sin lugar a dudas, su contribución a la generación de una mayor atención sobre la agricultura, el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria mundial. Tal atención se está expresando en ocasiones más numerosas y en foros más importantes que nunca, y debería generar un esfuerzo más determinado en todos los ámbitos con el fin de promover la agricultura como fuente de desarrollo y reducción de la pobreza, así como unas medidas más decisivas destinadas a eliminar el hambre y la inseguridad alimentaria en el mundo.
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Índice del Informe completo: http://sopadeletras-rvp.blogspot.com/2010/05/el-estado-mundial-de-la-agricultura-y.html
Fuente: http://www.fao.org/docrep/012/i0680s/i0680s00.htm

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